Trebolense le ganó a Susanense en un encuentro con final polémico y donde hubo disturbios. Un proyectil decretó la culminación anticipada
Nadie va a discutir la victoria de Trebolense, ya que fue un monologo por parte del conjunto de Brandt, y que mereció ampliamente la victoria, tuvo innumerables ocasiones donde se le negó el gol, ya sea por el arquero Padilla, por los palos, algún defensor que rechazó o directamente por falta de puntería. Pero el partido se terminó definiendo con un gol de mucha polémica.
El comienzo del partido fue normal, y Susanense la tuvo mediante Pereyra que cara a cara remató a Esborraz que respondió a medias y Nicolás Lépore complementando sobre la raya salvó el gol.
Luego el local empezó a dominar el balón y a acercarse al área de Susanense. Asimismo la visita iba a gritar primero. Tras un buen centro de Noya Poli le gana a la salida desesperada de Esborraz cabeceándole por encima de su humanidad y pone el uno a cero para el rojo.
Luego del gol fue todo un monologo local, que controlando el balón empezó a meter en el área a Susanense, a pesar de que le costaba mucho generar chances claras de gol. Poco a poco fue empezando en encontrar los espacios, y los últimos quince minutos fue un peloteo constante en donde Padilla, y todo defensor despejaba como fuere la pelota que entraba al área.
Las más claras fueron un remate de Cravero que Padilla voló para sacarla al córner, un remate de Casañas que Noya logró interceptar, y casi al final, ambos Lepore tuvieron sus posibilidades, ya que primero Salvador quedó solo en el segundo palo y remató desviado, y luego su hermano Nicolás erró un gol servido tras marrarle a la pelota.
En el complemento la superioridad de Trebolense en el partido fue creciendo minuto a minuto y avisó a los cinco con un cabezazo de Salvador Lépore que pasó cerca. Pero la justicia iba a llegar al minuto 12, cuando Cravero dio una asistencia perfecta a la cabeza de Cafferatta que Padilla intentó sacar al córner pero la pelota con ayuda del travesaño quedo picando en la raya de gol y Casañas solo tuvo que soplar para que el partido se empate. Un resultado que tenía más que ver con lo que se vio en el juego.
Con el cotejo igualado, Trebolense siguió con su dominio y empezó a reunir méritos para irse ganando, pero parecía que la pelota no quería entrar, ya que empezaron a aparecer los palos en el juego.
A los 26 la tuvo Gamboa que tras su cabezazo el palo le negaba el tanto. Minutos más tarde y luego de un cabezazo de Lepore que paso cerca, iba a producirse una jugada que increíblemente no terminó en gol, cuando Gamboa habilitado y cara a cara remata desviado, pero Casañas, que siguió la jugada evitando que la pelota salga, tira un centro a la cabeza de Salvador Lépore que en el punto de penal, cabeceo y el travesaño le devolvió el remate. De ese rebote ejecutó una tijera que dio en el arquero y pudo complementar un defensor, pero el peligro no se fue y Bravo remataría de afuera estrellando la pelota en el travesaño.
Parecía que el destino del partido era el empate, ya que a Trebolense, que había sido muy superior, se le negaba el tanto y encima sufría el peligro de que Zacchino que había ingresado, pudiera meter una contra y darle a Susanense una victoria que hubiera sido totalmente injusto.
Pero el partido se iba a definir con una polémica, cuando a los 39 Casañas habilitado por Gamboa, se la cachetea por encima a Padilla y cuando parecía recuperarse y evitar que la pelota ingrese el árbitro, que no había cobrado dos penales claros a favor de Trebolense, en conjunto con su asistente, Araya, cobraron gol.
Con ello se desató la ira de toda la parcialidad visitante y sus jugadores que a su juicio la pelota no ingresó lo que genero una polémica muy grande e hizo que el partido estuviera detenido por varios minutos, y donde la gente de Susanense no le permitía a Araya volver a su puesto.
Como consecuencia de ello optó por hacer algo poco común en el futbol, un hecho que había protagonizado una vez Arévalos, en cancha de El Expreso y justamente frente Susanense varios años atrás, y que tras varios proyectiles que se le arrojaban se cruzó del lado local, junto a Jesús Guayanes vigilaban la misma línea lateral, dejando a Gación la responsabilidad de cubrir la línea de enfrente. Esa responsabilidad duró muy poco porque cuando se reanudó el partido y luego de que adicionara siete minutos de los cuales se habían jugado tan solo dos, un piedrazo que cayó cerca del árbitro hizo que este decretara el final. Una conclusión caliente en donde todo Susanense se fue arriba de Gación pidiendo explicación por un gol que dejó más dudas que certezas.
Pero más allá del gol polémico, Trebolense fue mucho mejor, y se quedó con tres puntos valiosos, que le dan la punta de su zona, y en siete días volverá a María Susana, para reeditar un partido que terminó caliente, más allá de la diferencia que se notó entre ambos equipos.
martes, 20 de octubre de 2009
Etiquetas: Fútbol (Primera)
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