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jueves, 17 de septiembre de 2009

Una multitud acompañó a Del Potro



Con lágrimas en lo ojos y todavía sin poder creer lo que le toca vivir, Juan Martín del Potro arribó esta tarde a Tandil, su ciudad natal, en donde recibió de cerca el cariño de miles personas que lo acompañaron en el camino que emprendió a bordo de un autobomba, desde el ingreso principal, en la rotoda de la ruta 226, hasta el Palacio Municipal.

En esos 4 kilómetros, Del Potro pasó de la euforia y el grito de desahogo hasta el llanto. Y no era para menos, claro. Es que Tandil se paralizó en su llegada y alrededor de 20 mil personas le hicieron sentir todo la admiración que despierta. No se cansó de saludar Delpo y hasta se colgó varias banderas que le arrojaron, antes de hacer su primera parada en la Municipalidad, donde lo esperaba "la llave de la ciudad" y el título de ciudadano ilustre, tal como había prometido el intendente Miguel Lunghi.

Orgulloso, Del Potro vio como el balcón del edificio municipal estaba decorado con un enorme cartel, con fotos de su trayectoria de tenista, desde su niñez hasta la actualidad, y la inscripción "El Sueño que hizo feliz a un pueblo". Pero, para Del Potro, la ciudad no le debe nada a él, sino que es justamente al revés: "Esto se lo debo a Tandil", lanzó apenas le alcanzaron un micrófono.

Y siguió: "Espero que esto sea el inicio de algo grande en mi carrera y como persona". Pero la mayor ovación se la ganó cuando expresó que la continua competencia en el exterior no le hace olvidarse de su ciudad: "Yo, por más que esté jugando torneos en el exterior, a Tandil no la cambio por nada".

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